El Trabajo

T

rabajo es el esfuerzo que hacemos para conseguir algo por nosotros mismos o con la ayuda de los demás. Gracias al trabajo podemos hacer realidad algo que teníamos en mente, arreglar algo que antes no funcionaba, corregir algo que estaba malo o crear algo
El secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere sino en querer siempre lo que se hace.
León Tolstoi
que antes no existía. Son muchas las cosas que podemos lograr por medio del trabajo. Se trata de una fuerza con un gran poder de transformación, que ha llevado a la humanidad a los más altos niveles de desarrollo y civilización.

Todo en la vida es trabajo. Desde las actividades que llevan a cabo los niños en el colegio hasta los experimentos de los científicos en los laboratorios, pasando por los oficios domésticos que todos realizamos en nuestras casas y las innumerables profesiones que ejercen miles y miles de personas, haciendo posible la vida en sociedad. Es tan importante el trabajo que de él depende no sólo nuestro sustento económico, sino también nuestra felicidad. Porque la felicidad, como la entendían los pensadores antiguos reside, más que en la remuneración económica, en la actividad, tanto física como mental, y en su disfrute.

Para ser buenos trabajadores

  • Procuremos ver en nuestro trabajo algo más que la actividad con la que nos ganamos la vida.
  • Recordemos que no hay trabajos indignos. La dignidad o indignidad de un trabajo depende de nuestra actitud hacia él.

La pereza

La pereza es causa y consecuencia al mismo tiempo de la inactividad, la negligencia y la apatía. Las personas perezosas se caracterizan por su falta de interés por todo, lo cual es a su vez síntoma del poco valor que le dan a la vida. Ello se aprecia en que siempre están aburridas o indispuestas, y prefieren consumirse en el tedio que hacer el más mínimo esfuerzo por salir de ese permanente estado de letargo en que pasan las horas, sin que nada logre conmoverlas. Los perezosos no descansan, porque no se puede descansar de no hacer nada. Una persona así es por lo general un desastre en el trabajo, pues descuida sus tareas o las hace de mala gana, como si le fastidiaran. De ahí que fracase en sus estudios o trabajos, y desperdicie una tras otra las oportunidades que le ofrece la vida de salir adelante.

Obstáculos para el trabajo

  • El exceso de entretenimiento vació e improductivo que ofrece la televisión comercial, que impide a multitud de jóvenes y adultos ocupar su tiempo libre en actividades más formativas que les permitan superarse desde el punto de vista intelectual y humano.
  • La falta de compromiso social de muchos empresarios, que no vacilan en condenar al desempleo y al ocio obligatorio a sus empleados, con tal de no ver disminuir sus índices de rentabilidad.
  • La falta de incentivos para el empleo, los bajos salarios y la deshumanización de los ambientes laborales, que convierten el trabajo en un permanente motivo de frustración para los trabajadores.