La Tolerancia

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olerancia es la expresión más clara del respeto por los demás, y como tal es un valor fundamental para la convivencia pacífica entre las personas. Tiene que ver con el reconocimiento de los otros como seres humanos, con derecho a ser aceptados en su individualidad y su
No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo
Voltaire
diferencia. El que es tolerante sabe que si alguien es de una raza distinta de la suya o proviene de otro país, otra cultura, otra clase social, o piensa distinto que él, no por ello es su rival o su enemigo.

Cuando se presentan conflictos, las personas tolerantes no acuden a la violencia para solucionarlos, porque saben que la violencia sólo engendra más violencia. Prefieren dialogar con sus oponentes y buscar puntos de acuerdo.

La tolerancia no conoce gradaciones: se da o no se da; es decir, una persona es tolerante o no lo es, en cuanto se refiere como decíamos a la política, la religión o la ciencia.

En nuestro tiempo, en todo el mundo, la tolerancia se ha manifestado ya como valor necesario para el progreso social y para el desarrollo económico, pues es la condición anterior y necesaria para el diálogo político, para el encuentro religioso y para el intercambio científico. De esta manera se encuentran los puntos de convergencia, y haciendo a un lado todo dogmatismo e intransigencias, se encuentran de manera conjunta los caminos para avanzar.

Si la visión es superior y honrada, indudablemente, que la tolerancia será la base para el encuentro en común de las mejores formas de perfeccionamiento social, en el progreso y el desarrollo, y para el crecimiento personal.

Obstáculos para la tolerancia

  • Las verdades absolutas, que no permiten ver que el conocimiento humano siempre se renueva, que las costumbres cambian y las modas son pasajeras.
  • La incapacidad de comprender que existen miles de formas de vivir, de expresarse, de actuar y de ser.