La Solidaridad

S

olidaridad, es la adhesión libre y voluntaria a las necesidades, los goces, los fines, los objetivos de otros, para alcanzar un provecho común para todos.
Llevadera es la labor cuando muchos comparten la fatiga
Homero

* Uno para todos y todos para uno *


Aceptada esta especie de definición, puede también ser considerado un sentido más amplio de la misma, para decir que los seres humanos sienten solidaridad por todo lo creado; o bien como seres también creados, o bien por el provecho que los animales y las plantas y la naturaleza toda obtendrán juntamente con los seres humanos.

La solidaridad es un valor de gran trascendencia para el género humano, pues gracias a él no sólo ha alcanzado los más altos grados de civilización y desarrollo tecnológico a lo largo de su historia, sino que ha logrado sobrevivir y salir adelante luego de los más terribles, desastres. Es tan grande el poder de la solidaridad, que cuando la ponemos en práctica nos hacemos inmensamente fuertes y podemos asumir sin temor los más grandes desafíos, al tiempo que resistimos con firmeza los embates de la adversidad.

Los seres humanos podremos reaccionar instintivamente y actuar solidariamente para un beneficio común, como suele ser el caso de desastres naturales o de guerras; pero eso no excluye que la reacción sea solidaria, con razones valederas y firmes, como deben ser las buenas acciones humanas.

La solidaridad se manifiesta con hechos, y tiene como sostén, la identificación de los seres humanos individuales, con otros con los cuales conforman comunidades de grupo, de origen, de nación, de intereses, de religión de raza y demás.

La falta de solidaridad

La falta de solidaridad denota indiferencia, egoísmo y estrechez de miras en torno a los seres humanos. El que se niega a colaborar de manera entusiasta y desinteresada con quienes lo rodean en el logro de un objetivo común, renuncia a la posibilidad de unirse a algo más grande y más fuerte que él mismo, en donde puede encontrar seguridad y apoyo pues cuenta con el respaldo de sus compañeros; lo mismo que ellos con el suyo. El individualismo exagerado conduce a la insensibilidad, a la ausencia de grandeza humana, y resta méritos y alegría a cualquier logro por grande que sea, pues no hay con quien compartirlo. Otro tanto les sucede a quienes, contando con los medios para ayudar a sus semejantes no se conmueven en absoluto por sus penalidades ni hacen nada para aliviarlas. Estas personas nunca serán admiradas ni queridas con sinceridad, ni sus posesiones y dinero tendrán valor humano alguno.

Obstáculos para la solidaridad

  • El afán de destacarse pisoteando a los demás, con el convencimiento de que el mundo está hecho de, ganadores y perdedores.
  • La inclinación a creer que todo lo que no nos afecta de manera directa y personal no es de nuestra incumbencia.