La Libertad

L

a libertad es la posibilidad que tenemos de decidir por nosotros mismos cómo actuar en las diferentes situaciones que se nos presentan en la vida. En sentido general, se entiende por libertad la ausencia o carencia de ataduras o de limitaciones para pensar, hacer o decir lo que uno decide que debe o quiere pensar, hacer o decir. Si atendemos hay tres facultades humanas contenidas en eso: el pensamiento, la conciencia y la voluntad. Y hay también un contenido y una finalidad. El contenido es aquello mismo que pensamos, hacemos o decimos; y la finalidad: para qué todo eso.
La verdadera libertad consiste en el dominio absoluto de sí mismo
M. de Montaigne


En estos tiempos se han presentado tantas contradicciones y la libertad ha sido y sigue siendo duramente atacada. Todavía tenemos a flor de piel los sufrimientos de tantos hermanos nuestros bajo las terribles dictaduras europeas y americanas, donde no tenían libertad para decir ni para hacer cualquier cosa que se tomara como contraria a los intereses de la dictadura, y que dio origen, por ejemplo, a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuya esencia es precisamente la libertad.

Pero la libertad de pensamiento también ha sufrido fuertes ataques, regulada en muchos casos por las religiones de nuestra cultura, así por ejemplo, dentro de la iglesia católica, un fiel verdadero sólo puede pensar lo que le dicen que piense y si no lo hace, cae en pecado. Pero este tipo de limitación del pensamiento puede llegar a tener una explicación en la conciencia y en la voluntad de manera que sea aceptada como control y se actúe en consecuencia. Lo desastroso es cuando por medio de colores, sonidos o imágenes se cancela el razonamiento y la conciencia, para obligar la voluntad a actuar en un determinado sentido, y sólo en ese. Es el caso también de cuando a alguien se le aplican drogas sin su conocimiento.

En los medios de comunicación masiva se utilizan mucho los colores, sonidos e imágenes para influenciar la elección. Y suelen basarse en las necesidades primarias del ser humano: la comida, la bebida, el vestido, la seguridad, la reproducción, el descanso, la autoestima. Los sonidos al beber, los colores y la suavidad de los interiores de un automóvil, el triunfo económico o social sólo si se vive en determinada colonia, y el sexo unido a todo, como causa y como efecto, son algunos ejemplos así, al pasar, pero que ilustran cómo se sujeta la capacidad para razonar. Es como dicen que es, y no hay alternativas, porque además no estamos conscientes de que caemos bajo un control.

Por ser tan peligroso socialmente este abuso, los gobiernos de todo el mundo han prohibido severamente lo que se llama "mensajes subliminales", los cuales basados precisamente en lo anterior, suelen a veces cancelar también la voluntad, es decir, uno se encuentra actuando, o diciendo cosas que no sabe cuándo empezó a hacer o decir. Si esto es terrible en el caso de la simple propaganda de refrescos o de golosinas, imagínese usted en la influencia de la conciencia masiva de la población en cuestiones políticas, religiosas, o de relaciones con otros pueblos, como cuando se excita el nacionalismo para una guerra de conquista.

Afortunadamente se ha descubierto también que el ser humano viene dotado de un equipo de defensa. No sabíamos que lo tenemos, como no sabíamos que existían los mensajes subliminales; ahora conocemos todo eso. Y en todo caso, si, como afirman algunos, no existen los tales mensajes subliminales, lo que no se puede negar es el fenómeno y sus consecuencias, como tampoco los mecanismos de defensa.

Ese equipo de defensa está basado precisamente en la conciencia, que mediante movimientos igualmente violentos advierte al entendimiento en cuanto se da cuenta de lo que está pasando, y detiene a la voluntad. Se retoma, pues, el ejercicio de la libertad.

Para ser libres

  • Participemos activamente, mediante el voto (si se trata de elegir gobernantes) o la expresión de nuestras ideas en la toma de decisiones que afecten nuestra vida personal, familiar o social.
  • Defendamos nuestra privacidad.
  • No aceptemos presiones a nadie para hacer algo que no queremos o con lo que no estamos de acuerdo.
  • Forjémonos una personalidad propia mediante el cultivo de la honradez, la sinceridad, la reflexi6n y la independencia de criterio.

Obstáculos para la libertad

  • El miedo: nadie puede actuar libremente cuando está sometido a un permanente temor de ser castigado o censurado.
  • La ignorancia: la falta de educación y de conocimientos hace que muchas personas acepten a ciegas todos los valores y doctrinas que otros quieran imponerles.
  • El conformismo: los que se conforman con lo que son, con lo que saben y con lo que tienen, difícilmente se aventurarán a ir más allá de lo que ya conocen; en consecuencia, es improbable que experimenten la emoción y el valor de ser libres.