La Justicia

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usticia es respetar y hacer valer los derechos de las personas; es reconocer, aplaudir y fomentar las buenas acciones y las buenas causas; pero es también condenar todos aquellos actos que perjudiquen a las personas o a la sociedad y procurar su castigo.
Si haces lo que no debes, pagarás lo que no mereces
Benjamín Franklin


Para entender, de algún modo el término Justicia como Valor, es necesario deslindarlo de por lo menos otras dos conceptos generales: uno es el relacionado con las leyes, y éste dependerá de la interpretación o manipulación de las mismas, es decir, los alegatos jurídicos se enmarcarán siempre dentro del Derecho, y de acuerdo con los resultados de los mismos se hará o practicará la Justicia. La otra forma de entender la Justicia es la que podríamos llamar moral, y consiste en emitir juicio sobre las acciones humanas de acuerdo con códigos religiosos y culturales. Algunos tienen muchas objeciones sobre este tipo de juicios, pues dicen, y no les falta razón, que son muy subjetivos, y por lo tanto sujetos a errores. Tampoco aceptan que los juicios morales sean universales, ya que son diferentes de una religión a otra, de una cultura a otra, y hasta de una región geográfica a otra, aunque tengan la misma religión y cultura.

Sin embargo, es enseñanza común que la justicia puede alcanzarse y que quien la posea es un hombre moralmente justo. En este caso estamos hablando de la justicia como virtud. Incluso en la doctrina cristiana se le considera como virtud cardinal, o muy importante. Pero ya sea en el Cristianismo en cualquier otra religión, la justicia como virtud está muy relacionada con la prudencia, la fortalece de carácter y con la templanza.

La justicia como virtud conceptualmente en algo se parece a la justicia distributiva de las leyes, y a la justicia social, pues reconocerá y aplicará correctamente lo que es debido a Dios, y en proporción a sus méritos lo que es debido al prójimo, sin que importen los patrones de juicio, es decir, si actúa conforme a su religión y de acuerdo a presupuestos de su cultura.

El hombre justo conserva siempre dentro de sí la armonía de sus pensamientos y sentimientos, actúa con equidad en sus relaciones con la naturaleza y con rectitud en sus relaciones con los demás hombres, y, finalmente, sus pensamientos (la Mente), está siempre en concordancia con el Universo.

La justicia consiste en conocer, respetar y hacer valer los derechos de las personas. Honrar a los que han sido buenos con nosotros, dar el debido salario a un trabajador, reconocer los méritos de un buen estudiante o un abnegado colaborador son, entre otros, actos de justicia porque dan a cada uno lo que se merece y lo que necesita para desarrollarse plenamente y vivir con dignidad. Así como ser justos implica reconocer, aplaudir y fomentar las buenas acciones y las buenas causas, también implica condenar todos aquellos comportamientos que hacen daño a los individuos o a la sociedad y velar por que los responsables sean debidamente castigados por las autoridades judiciales correspondientes

Para ser justos

  • Desarrollemos nuestro sentido de lo que está bien y lo que está mal
  • Seamos honestos, rectos y, sobre todo, compasivos y humanos
  • No permitamos que se cometan atropellos contra nosotros mismos ni contra los demás
  • Protestemos con energía y denunciemos los abusos y los crímenes, vengan de donde vengan

Obstáculos para la justicia

  • La arbitrariedad con que suelen obrar quienes tienen el poder
  • La impunidad que premia a los pícaros, a los ladrones, a quienes traicionan la confianza pública y a quienes anteponen su beneficio al cumplimiento de la ley
  • La ausencia de autoridades legítimas que tengan la fortaleza necesaria para garantizar que cada quien tenga acceso a lo que le corresponde