La Esperanza
speranza es el único bien que todos los hombres poseemos; incluyendo
aquellos que ya lo han perdido todo.
Si alguien piensa que la esperanza es un valor o una virtud pasiva o quieta,
comete un terrible error, se verá aquí como un valor humano.
Y en este caso es propio de todo hombre, en cualquier tiempo,
en cualquier cultura y en cualquier condición geográfica.
La esperanza es como el sol, arroja todas las sombras detrás de nosotros
Samuel Smiles
|
Tiene tres tiempos:
- La visualización o el conocimiento de un bien por sí mismo apetecible, y provechoso para nosotros en lo personal y en lo social.
- El lugar que en este momento tenemos en relación con este bien que deseamos, o de la distancia que nos separa del mismo.
- Y por último lo que necesitamos hacer y tener para alcanzar ese bien.
Todo esto es un ejercicio intelectual, pero necesario como antecedente para conocer que lo que apetecemos es posible si nos esforzamos por alcanzarlo, y en el momento en que decidimos que es posible y que lo vamos a lograr, nace la esperanza.
Nace la esperanza, que es una especie de liberación de todas las fuerzas (o energías) que poseemos, invertidas íntegramente en la consecución de lo que nos hemos propuesto alcanzar. De esta manera la esperanza es un conjunto de ideas orientadas todas a alcanzar el bien propuesto; es también consecuencia de una fe inquebrantable, una luz que a sí misma ilumina los modos y los métodos a seguir, y un poderoso motor que a sí mismo se mueve en una sola dirección.
La esperanza como valor humano suele perderse por dos causas: la desesperanza y la indiferencia. Una y otra están generalmente precedidas por una confusión en el objeto de la esperanza, por el aflojamiento en las energías liberadas, o porque no se superaron los enemigos, y todo aquello que se oponga a que logremos el bien que apetecemos.
La desesperanza pierde el rumbo, y es sumamente peligrosa porque si no se controlan las energías liberadas puede llevar a excesos que en lugar de aprovechar, dañen; y la indiferencia es todavía peor, pues implica el agotamiento de esas energías.
Es entonces cuando se demuestran los valores, o si se quiere, la virtud, necesarios para vencer las oposiciones, cualquiera que sean, identificadas en adversidades, en dudas, en tribulaciones y muchas veces también en persecuciones. Pero si nos amparamos en los otros valores particularmente en la libertad, la verdad y el amor, entonces nuestra esperanza triunfará. Y nosotros seremos hombres de esperanza, lo cual significa lucha, trabajo, constancia, ganas de seguir adelante y voluntad por superar todos los obstáculos.
El objeto de la esperanza puede ser muy grande y sublime, como llegar ante la presencia de Dios todos los hombres; hasta muy pequeño, pero igualmente útil y bueno, como el bien familiar o la limpieza ecológica del barrio donde se vive. Por eso, todos podemos ser hombres de esperanza, y debiéramos serlo, al menos en cuanto a la lucha por adquirirla.
Cuando muchos de nosotros poseemos una misma Esperanza, en ella nos hermanamos, y por ella compartimos también todos los trabajos para alcanzar nuestro objeto, cooperando con las energías que nos corresponde aportar. Si además conjuntamos nuestros talentos e inteligencias en una rectitud de intención y de fe, entonces ¡no hay límites para la Esperanza! ¡Y tan bella hermandad fortalece los Valores todos del ser humano!
|