La Cultura

C

ultura son los rasgos característicos y distintivos de una comunidad humana en un espacio y en un tiempo determinados.
Se puede abandonar a una patria dichosa y triunfante. Pero amenazada, destrozada y oprimida no se le deja jamás; se le salva o se muere por ella.
Rebespierre
Por lo tanto, toda comunidad humana posee una cultura, toda comunidad humana se diferencia de otra precisamente por su cultura. Cada cultura contiene diferencias con respecto a otra cultura, que son los rasgos que la distinguen; a su vez, estos rasgos se conocen por la forma de manifestarse, en el conjunto social o en su realización individual. De esta manera los individuos de una comunidad se apropian de la cultura de su comunidad para identificarse entre sí y diferenciarse de los individuos de otra cultura; sin embargo, por las características individuales, cada individuo se apropia de su cultura de manera diferente (personal), y así la manifiesta, sin que por eso su cultura deje de ser la misma de los otros individuos de su comunidad.

La cultura es un valor humano, porque es lo que le identifica como ser social y lo relaciona dentro de su comunidad. En cuanto se pierde la cultura propia como un valor, se pierde la identidad y necesariamente será absorbido por otra cultura, con la cual puede o no identificarse, pero que por su naturaleza misma, al menos inicialmente le es ajena.

Una de las falsas premisas que han movido a unos pueblos para sojuzgar a otros, es la de considerar que ciertas culturas son superiores a otras, las cuales, por eso mismo, deben aceptar a la dizque superior a costa de su detrimento y hasta desaparición. La superioridad técnica o guerrera, de ninguna manera significan superioridad cultural. Y ahí están los griegos conquistados por los romanos, pero éstos casi absorbidos por la cultura de aquellos; o el pueblo vietnamita defendiendo su cultura de los bárbaros de ojos azules. Cuando la tecnología o los ingenios bélicos sustituyen a los valores humanísticos, las culturas se vuelven frías y agresivas, y la Historia enseña que eso es signo de su decadencia.

La cultura no la hacen los intelectuales ni los políticos, sino los pueblos. Los intelectuales y los políticos, lo mismo que los artistas, son manifestaciones culturales de los pueblos, en el más alto nivel de la conciencia. Comprender esto, significa aceptar la responsabilidad histórica que cada pueblo tiene para continuar y modificar su cultura.

Cada uno de nosotros, en lo individual, y a fin de proyectarlo a la comunidad, está obligado a poseer la cultura de su pueblo, y transmitirla.