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El Virilla
nace en el noreste de San Isidro de Coronado. En su curso hacia el oeste viene
recogiendo las aguas de numerosos afluentes. El Durazno, el Macho, el
Tiribí. En las inmediaciones del cantón de Atenas se junta con el Río
Grande (que nace en tierras ramonenses)y forman el Río Tárcoles. El
cauce de este tributario del Pacifico se puede apreciar cuando se hace
el viaje a Puntarenas, pues la línea férrea corre paralela en muchos
trechos. Aunque en algunas partes de este sector la profundidad alcanza
cientos de metros, la verdad es que no impresiona tanto porque dichos
precipicios no son cortados de un tajo, tal como sucede en el tramo
central, en el cual la tesonera labor de las zonas ha fabricado un cañón
impresionante.
Desde lejos el cañón del Río
Virilla semeja una profunda cicatriz que divide la barriga del Valle
Central, corriendo del sureste hacia el Océano Pacifico, en donde
desemboca convertido en el Río Grande de Tárcoles. Una cicatriz
impresionante, que en algunos sitios alcanza los quinientos metros de
ancho por más de cien de alto en sus paredes. Cuando se recorre la zona
en avión se aprecia el canal como un gran desaguadero cortado en medio
de los llanos de la parte central del Valle. Se ve que la sección más
profunda y que mantiene las características de una gran garganta, es la
que corre al norte de los cantones de Santa Ana y Mora. Aquí se pueden
apreciar las sementeras y los potreros que terminan abruptamente ante
precipicios de gran profundidad, en el fondo de los cuales, como una
hebra de hilo, corren las aguas que viene recogiendo el Virilla desde su
naciente.
La pared del norte es la que
aparece cortada verticalmente en su mayor parte. La del sur, que también
tiene secciones similares a la del frente, en algunos sitios se abre
buscando una inclinación menos severa, lo que ha permitido a los
campesinos abrirse paso hasta el fondo o lecho del río.
La amplitud que alcanzado
el cañón del virilla en algunos puntos ha permitido que los vecinos,
aprovechando esos tramos menos inclinados, han penetrado a hacer sus
fincas dentro de las dos paredes. Ahí se ven las milpas, los platanares,
los cafetales. Y hasta las casitas de techo de cinc. Todo, como queda
dicho, dentro del gran canal
También hay en esa hendidura
natural varias plantas eléctricas. Los enormes tubos bajan desde lo alto
para impulsar, con aguas provenientes de embalses del mismo río, las
turbinas que generan energía.
Algunas quebradas, como la de
Brasil (La Muerte en su parte superior) forman bellísimas cataratas. Los
campesinos dicen que El Salto tiene ciento veinticinco metros de altura
y que el hueco que ha formado al caer tiene diez metros de profundidad.
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