El río Tortuguero nace en las proximidades del cráter (apagado) del Turrialba, a 3,328 metros de altitud. Aquí se le conoce con el nombre de Toro Amarillo, por el color de las aguas, que arrastran materias volcánicas. Un brazo del Toro se desprende y se une con otro brazo del Sucio, para formar en la bajura el otro río Chirripó de la vertiente Atlántica (recordemos el Chirripó del Atlántico que desemboca como río Matina; tampoco este Chirripó llega al mar con este nombre, ya que es un afluente del Colorado, uno de los dos grandes brazos del San Juan en su encuentro con el mar).

Este río Tortuguero le da nombre a una vasta red de caños y lagunas, verdadero paraíso costarricense en la región aledaña al mar Caribe. Millones de palmeras y árboles de todo tipo conforman un enclave ecológico de la mayor importancia. Gracias a la actividad de vigilancia de los ciudadanos de Limón, a la prensa en general y a la comprensión de los Diputados a la Asamblea Legislativa, un área muy extensa de Tortuguero es hoy parque nacional y está libre de peligro de la destrucción.

Selva a los lados, o interminables filas de palmeras a ambos lados de los caños. Los cuales empiezan angostos, y a manera de sierpe gigante, bailotean entre la vegetación. De pronto se abren, anchos y largos, y mas allá después de cruzar tal o cual río, se estrechan, zigzaguean, se entrecruzan, y otra vez vuelven a abrirse en estironazo que parece perderse en el horizonte.

Los ríos: Moín, el primero, luego Matina, Parismina, Tortuguero y otros, hasta el Grande, el que espera al final de la ruta: el Colorado, brazo gigante que le robó el mayor caudal de aguas al San Juan.