El río Grande de Térraba, de 176 kilómetros, nace en las estribaciones de la Cordillera de Talamanca y la Costeña, más arriba del asiento del Valle de El General. Este es uno de los siete u ocho más importantes del país, ha sido la arteria por medio de la cual numerosas poblaciones han encontrado la ayuda eficaz para su desarrollo. Primero fueron los indígenas quienes habitaban los valles cercanos al río, tal el caso en Palmar, lugar que antaño tuvo mucha importancia como centro indígena, y en donde fueron encontradas numerosas y extraordinarias esferas de piedra, cuya fabricación aun hoy se mantiene como una incógnita para los entendidos, aunque existen muchas teorías al respecto.

 Luego comenzó el hombre "blanco" a colonizar la región en dos sentidos; primero, de sur a norte, por las márgenes del río y nacieron poblaciones como EI Pozo, hoy Ciudad Cortes, y luego Palmar (Norte y Sur, cuando llegaron los trabajadores bananeros. Aguas arriba encontramos poblaciones cercanías al río que se beneficiaron con este, tales como Potrero Grande, Buenos Aires y Volcán; y más arriba, General Viejo y San Isidro, que, aunque algunas están a varios kilómetros del cauce del río, tenían y tienen en estas aguas una fuente importante para su desarrollo.

Nace el Térraba en el distrito de San Ramón Sur de Pérez Zeledón, en las faldas del Macizo de La Muerte, muy cerca del División, afluente del Savegre.

De este punto hasta su encuentro con el río General toma el nombre de Pacuar (en el Atlántico tenemos el Pacuare; antaño ambos se llamaban de idéntica forma, pero hoy el generaleño ha perdido la e final). Al unir sus aguas con el Chirripó, que viene del macizo del mismo nombre, cambia entonces el nombre por el de Río General hasta el encuentro con las que bajan de los cerros Otyum, Ena Deri, Durika, Dika, Kasir, Aka, Pittier, Pando y otros de la cordillera talamanqueña, y que responden a los nombres de ríos Convento, Volcán, Ceibo, Cabagra, Guineal, Singril, Canasta, Cotón, Coto Brus, La Jaba y otros menores; de aquí en adelante, o sea del punto llamado Paso Real, toma el nombre de Grande de Térraba y se convierte, ciertamente, en un río grande, navegable en buena parte por embarcaciones pequeñas. Los indígenas lo utilizaron durante muchísimos años para subir por sus aguas a poblaciones como Rey Curre, y otras; y también los habitantes de Buenos Aires y Volcán, entre otros. Hoy, hay que decirlo, en verano el Térraba disminuye increíblemente su caudal, ya que las talas sin misericordia han disminuido los bosques en las cuencas tanto del Pacuar y el General como de los demás ríos que forman el complejo que llamamos Grande de Térraba, nombre este de una tribu indígena, cuyos integrantes vivían en el poblado del mismo nombre, muy cerca del río. Hoy el hombre blanco ha invadido estas "reservas" y los indios están en franca retirada.

Pues bien, a partir de Palmar el Térraba se abre y sigue, sereno, enzanchándose cada vez más hasta su encuentro con el mar. En Palmar el río fue durante muchos años un reto permanente para el hombre, que lo cruzaba por medio de canoas, pero estas se volvían inseguras cuando habla crecientes, y as! las aguas cobraron muchas vidas humanas. Hoy luce sobre el Térraba en este sector un hermoso puente, uno de los más grandes del país, con más de 300 metros de un extremo al otro.

Aguas arriba, en el paso de El Brujo, hay otro puente del mismo tipo, aunque más pequeño.

Las cinco bocas del Térraba son, a saber: Boca Coronado, Boca Brava, Boca Chica, Boca Zacate y Boca Guarumal. La belleza escénica de esas diferentes entradas del Térraba al mar son verdaderamente gratas a la vista, ya que como dijimos antes, el viajero se encuentra de repente con lo que semeja un gran lago, con el verde tierno permanente de los manglares en sus orillas. Todo un bello espectáculo.

Para concluir, el Térraba también recibe algunos afluentes de la Cordillera Costeña, tales como el Pejibaye, el Boruca, y otros muy pequeños. Es decir, como su nombre lo indica en un buen trecho, es un río "general".