Nace en la gran montaña de Las Vueltas, y baja por el propio centro de un pueblo doteño metido en honduras, y que une un camino para vehículos de doble tracción con Santa Maria y por otra ruta, con San Marcos para terminar desembicando en las cercanías de quepos.

El Naranjo cuenta con un puente del tipo ferrocarrilero, y como estos puentes están aquí desde que llegó la Compañía Bananera de Costa Rica, en realidad no ha sido obstáculo grave para el desenvolvimiento de la región; por el contrario, como todos los otros ríos son una bendición para la agricultura y la ganadería.