Ríos de Costa RicaEl estudio de las aguas que escurren o se almacenan en superficie o en profundidad, sus características físicas y químicas, su volumen, sus posibilidades de uso, etc. es de suma importancia para Costa Rica porque de ellas dependen actividades que no pueden o no deben paralizarse en vista que la mitad del país no recibe lluvias regulares en una parte del año. Mejorar o ampliar el área agrícola bajo riego, construir nuevas plantas hidroeléctricas en todas las regiones del país, asegurar agua potable en abundancia para la población del país durante todo el año, proveer agua de calidad para las industrias, son solamente algunas de las posibilidades que pueden mencionarse. Pueden señalarse asimismo, la utilización de los tramos navegables de nuestros grandes cursos fluviales, la pesca deportiva en ríos y lagos y las posibilidades vacacionales de recreo y de esparcimiento que ofrecen los lagos y lagunas naturales o artificiales, estas últimas creadas por los embalses para riego o hidroelectricidad. Es por eso que el conocimiento del sistema hidrogeográfico nacional aparece como prioritario en cualquier plan de desarrollo o mejoramiento de las condiciones de vida. La cordillera que recorre el país longitudinalmente es el primer elemento que determina el fenómeno pluvial, el que organiza el drenaje y el que distribuye las aguas meteóricas según las pendientes; el tipo y consistencia del material rocoso más o menos impermeable que las aguas van encontrando en su camino. En Costa Rica hay más de 50 cuencas hidrográficas, algunas que sobrepasan los 1000 km² y otras de inferior extensión, La mayor es la del río Grande de Térraba (5,077 km²), pues abarca las de los ríos General y Coto Brus, sigue la del Tempisque (3,405 km²) que drena una gran parte de la planicie guanacasteca; sin embargo, si a ésta se le agrega la del río Bebedero con el que desemboca conjuntamente en un gran estuario en el fondo del golfo de Nicoya, la superficie se eleva 5,455 km², que es un 11% del territorio nacional y la más grande cuenca del país. La tercera es la del Reventazón-Parismina (2,950km²) cuyos límites trepan a la sierra Volcánica Central y a la cordillera de Talamanca; esta cuenca podría considerarse en conjunto con la del Pacuare (882 km²) con lo que suamarían 3,832km², pues el brazo guayacán es un caso claro de bifurcación fluvial; hay muchos otros casos de bifurcación fluvial en el país, sobre todo en las llanuras del Caribe de bastante planitud, relleno irregular, áreas pantanosas, etc. Esta condición natural tiene una gran importancia práctica porque permite a las embarcaciones cambiar de río sin tener que construir canales intercomunicadores. |