Los Consejos de mi viejo

Recuerdo con afecto
las palabras de mi viejo
que me escribió desde lejos
este estimado precepto:
Hijo mío, se siempre recto
y a la generosa vida
que con tanto amor nos cuida
jamás pidas adelantos
que así han hecho otros tantos
y han sufrido la caída

Hazle caso a tu viejo,
esta vida me ha golpeado
me he caído y levantado,
veo el peligro a lo lejos
¡Hijo mío puedo verlo!
Cada gramo de experiencia
lo conseguí con paciencia
algunos los pagué caro
Hoy a tí te los regalo
si demuestras obediencia

Hijo mío, se honrado
muestra respeto y honor
mucha paciencia y valor
y mantente separado
de este mundo corruptor
Hay un tiempo establecido
para el gozo y el gemido
y no será de otro modo
con paciencia espera todo
lo que tengas merecido

¡Trabaja, trabaja duro!
Haz las cosas con pasión
lucha siempre con tesón
Hijo mío, yo te juro,
si tu corazón es puro,
que el orgullo de tu padre,
el cariño de tu madre,
el amor de tus hermanos
y la caricia de sus manos
serán siempre abundantes

Si trabajas con esmero
la vida colma con creces,
multiplicará cien veces
amor, deleite, dinero
y siendo hombre sincero
gozarás la fantasía
leal, sin hipocresía
del amigo entrañable
de un perro adorable
y de buena compañía

Si aceptas un adelanto
estoy seguro, hijo mío
lo pagarás con quebranto,
con dolor, amargo llanto
y el susurro de un canto
que repite la canción:
Mi viejo tenía razón,
que insensato he sido,
me lo tengo merecido
por presumir de buchón