Bailemos
Rogelio Ramírez

Bailemos amor, entre manchas abstractas de sudor y sexo,
entre frutos y palmeras que danzan sin ritmo,
avivados por el vaivén marino de aguas saladas
en el tormentoso oceano de los cuerpos.

Bailemos desnudas coreografías sin ensayo,
con mil errores excitantes y una madeja de murmullos
que me decoloran con presiones cada órgano y sentido,
derribando las portezuelas del supuesto pecado
por sentir placer ante el bochorno de los besos,
los jadeos y la fluida transferencia de las ganas de vivir.

Bailemos mientras dibujas
con las cerezas oscuras de tus pechos,
redondeces y amorfos surcos cercanos a mi corazón,
en mi vientre, en mi espera, en mi hoguera,
sofoquemos al pudor olvidado,
y sea nuestro abrazo la erección tumultosa
de su lápida fugaz.

Bailemos mientras zanjas el aire
y pules mis ojos con tus pitones delatores,
acaudillando mi alma
con las batutas tristes que celebran la libertad,
bailemos para hacer de tu cuello conducto de incendio
y robar así el amargo sosiego de tu cabeza
cuando intenta desovar lascivos milagros concebidos.

Bailemos amor,
para desgranarnos la vida de hojarasca tierna y hostil,
y pintarle al deseo trochas de huida,
bailemos al son de las cadenas cayendo,
de los poros mendigos
y de la tromba sofocante de la culminación.

Bailemos para besarte,
para investirme,
para sentir la crepitante música bajo tu piel,
para atestiguar con mis dedos
la transmutación de la pasión en agua y calor.

Bailemos amor,
sin tregua y sin distancia,
sin austeras pausas ni recados bárbaros,
hasta que amaine el aguacero,
y quede la calma . . . dispuesta a bailar de nuevo.

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