El Saíno 

Pecari tajacu

Mide cerca de 50 cm de altura en la cruz. Tiene una coloración que va de grisáceo a negro, con una especie de cresta de pelos largos en la mitad posterior del dorso, la que se levanta cuando el animal es alertado. Es fácil distinguir al saíno del cariblanco (Tayassu pecari) pues es más pequeño, no tiene color blanco en la cara y, además, tiene una banda blancuzca parecida a un collar que va desde la garganta hasta el hombro, pero que no se llega a unir por encima. Posee filosos colmillos.

Se encuentra desde el sur de los Estados Unidos de América hasta el norte de Argentina y el noroeste de Perú. En Costa Rica se encuentra desde el nivel del mar hasta el cerro Chirripó a más de 3800 metros de elevación. En un principio habitó casi todo el país, pero hoy esta restringido a zonas boscosas principalmente; prefiere los bosques tropicales y secos, aunque es muy adaptable; por eso existe en una amplia variedad de habitats.

Es de hábitos diurnos, pero en sitios secos y calientes prefiere estar activo durante la noche. Se desplaza en manadas de 1 a 20 o más individuos, generalmente menos de 10, que caminan por trillos en el bosque, pero se dispersan para alimentarse. Su dieta consiste en frutas, hierbas, insectos, huevos, tortugas y otros vertebrados pequeñitos, incluso culebras, a cuya mordedura, aparentemente, es inmune. Marca los trillos escarbando cerca de un árbol, ahí defeca y restriega su espalda en el tronco del árbol. Despide un olor fuerte y característico, especialmente si está alarmado. Si le gusta un sitio donde revolcarse y lamer sal en el suelo, lo visita tradicionalmente. A pesar de ser común, cuesta verlo de cerca, ya que se asusta mucho con la presencia de la gente y corre apenas siente cerca a alguien. Sin embargo, en sitios donde se le protege, como Palo Verde y La Selva, es muy común y manso. 

La hembra tarda en gestación de 142 a 148 días, luego de los cuales da a luz de una a tres crías, las cuales obtienen su coloración de adulto a los dos o tres meses. Las crías a veces se alimentan mamando de otras hembras.

Como especie de caza mayor, el saíno puede ser una especie que, bien manejada, rinda buenos frutos para el hombre sin que llegue a extinguirse.