El Oso caballo 

Mirmecophaga tridactyla

 El oso caballo tiene la nariz alargada y cilíndrica, sus orejas, ojos y boca son pequeños. El cuello y la cabeza son angostos. El pelaje es áspero, muy corto en la cabeza y largo en el cuerpo. Su color es gris, resaltado por una conspicua y característica línea blanca, que va desde la cabeza hasta la cola, dejando en medio un triángulo oscuro. Su enorme cola peluda no es prensil. 

Es habitante de bosques húmedos y zonas abiertas en Centro y Suramérica (de Guatemala a Argentina). Se extendió por muchos lugares del país, pero, a causa de la caza y la destrucción de su habitat, está en peligro de extinción o ya desaparecido en quizá toda Centroamerica. Se cree que pueda existir en zonas como Tortuguero y la Península de Osa; está en Las Tablas, La Arnistad . 

El oso caballo nada muy bien, pero es típicamente terrestre. Prefiere bosques abiertos y sabanas, como en Suramérica, donde puede ser común, por ejemplo, en los llanos venezolanos, donde los montículos de hormigas son abundantes. Se alimenta de larvas de abejones y otros insectos, pero principalmente de hormigas y termitas. 

Estos insectos los obtiene usando sus garras, con las que abre termiteros, o arrancando la corteza de los árboles. Luego recoge sus presas con su larga lengua, que se puede extender más de 60 centímetros y tiene una saliva pegajosa, como la de los osos hormigueros. En zonas no habitadas por el hombre, es activo durante el día, pero en otras áreas sale principalmente de noche. La hembra, tras un período de gestación de 190 días, sólo tiene un cachorro, el cual lleva en su espalda por un largo período. Aunque normalmente camina lentamente, es capaz de galopar rápidamente. Su sentido del olfato es agudo, de hecho, es su sentido más desarrollado, y se estima que es 40 veces superior al humano. Cuando no está activo, se echa sobre el suelo en un lugar sombreado. Sus enemigos naturales son el puma y el jaguar. El oso caballo es capaz de defenderse con sus fuertes garras delanteras, sentándose sobre sus cuartos traseros para enfrentar a sus enemigos. Por su tamaño, la conservaci6n del oso caballo se hace más problemática que la de las otras dos especies de mirrnecofágidos, ya que su ámbito hogareño, aunque se sobrepone al de otros individuos, es de 2500 hectáreas, mientras que el de Tamandua es de 75 hectáreas y el de Cyclopes de 5 a10 hectáreas. Así, el área requerida para mantener una población genéticamente viable del oso caballo, es presumiblemente muy grande.