Las Aves de Costa Rica
Las aves han estado y están en contacto directo con el hombre de muy variadas formas; de hecho, cuentan entre los pocos animales verdaderamente silvestres que comparten la mayoría de nuestras actividades y que podemos observar con facilidad. Además, han sido compañeras en calidad de mascotas, le han servido de alimento y deleite de muchas maneras. Es tan cercana esta relación que en la historia de los pueblos siempre han estado presentes como símbolos mágicos, religiosos, de buen y mal augurio, formando parte de su mitología y su cosmovisión. Entre sus principales características y por lo que resultan tan atractivas, están los maravillosos plumajes, sus llamativos cantos y la capacidad de volar, lo que las hace dueñas absolutas de los aires. Por otro lado, la presencia de las especies de aves está estrechamente relacionada con la condición de los hábitat, pues muchas son muy sensibles a cambios mínimos en ellos, por lo cual se les considera como buenos indicadores de perturbación. Además, la cacería, la tala de los bosques, los efectos de los contaminantes y la falta de conciencia del hombre al introducir fauna nociva en las islas, ha llevado a muchas especies de aves a extinguirse o estar al borde de la desaparición. Hoy día, se están haciendo grandes esfuerzos para conservar a las aves y sus hábitat en todo el mundo, por parte de diversas instituciones, con el objeto de preservar la riqueza natural de la tierra, que es producto de centenares de millones de años de evolución. Costa Rica cuenta con más de 850 especies de aves en tan solo 51,000 km². Esto ciertamente la hace uno de los lugares más atractivos en el mundo para la observación de aves. Dos razones por las que se dan tantas especies en un área tan reducida son su posición geográfica, única en el puente de tierra que une Norte y Sur América, y su variada topografía y clima que brindan una correspondiente variedad de hábitats. Localizada en el istmo centroamericano, limitando con Nicaragua al Norte y con Panamá al Este, tiene influencias del avifauna tanto de Norte como de Sur América. Muchos de los representantes de los prados y bosques secos norteamericanos tienen el límite de sus territorios en Costa Rica, y las clases migratorias contribuyen con casi 200 especies al avifauna costarricense. América del Sur solo contribuye con unas pocas especies migratorias, pero su importancia se debe a las especies del bosque húmedo cuyos territorios encuentran aquí su límite norte. La variedad en los hábitats es la principal causa por la que en Costa Rica se da una diversidad tan alta de especies. Las costas Atlántica y Pacífica son muy diferentes, los tipos de bosque son muy diversos y van desde las tierras bajas a las altas y de muy húmedos a muy secos, con muchas combinaciones en medio. Se dan pastos, páramos, pantanos, humedales, lagos, ríos y manglares. Con tantos hábitats, cada uno con su grupo distintivo de aves, Costa Rica invita al observador a aumentar su lista de aves, a hacer nuevos descubrimientos sobre el comportamiento y la ecología de las aves, o simplemente a disfrutar de su observación. Los hábitats o áreas más importantes a visitar para la observación de aves en Costa Rica son: La costa pacífica con marismas y playas arenosas, por su gran cantidad de aves migratorias costeras. La costa atlántica tiene menos especies e individuos ya que el rango de mareas es mucho menor. Los mangles en el pacífico, que incluyen tres o cuatro especies endémicas además de muchas aves migratorias norteamericanas. El hábitat del bosque tropical seco, mejor representado en los Parques Nacionales Santa Rosa y Palo Verde, tiene especies residentes que van desde el suroeste de los Estados Unidos hasta Costa Rica. Los bosques tropicales húmedos del Pacífico Sur y Central cuentan con muchas de las aves que la gente de climas templados considera como tropicales, es decir tucanes, pájaros hormigueros, lapas (guacamayas), loros, trogones y saltarines. Las tierras bajas del Atlántico que van desde la frontera Nicaragüense hasta Panamá son similares a las tierras bajas del Pacífico excepto que no tienen una temporada seca pronunciada y cuentan con muchas especies adicionales. Los puntos de elevación media en ambas vertientes albergan muchas especies endémicas y son las áreas de más difícil acceso: los sitios en el Atlántico por ejemplo, con lluvias de hasta ocho metros por año y pendientes pronunciadas son accesibles únicamente en ciertas partes. El Pájaro Sombrilla Cuellinudo, el Picoagudo, el Saltarín Gorgiblanco y el Hormiguerito Lomirrufo son característicos de estas áreas muy húmedas y empinadas. Los bosques montañosos son húmedos y nubosos en las partes altas de las montañas, con árboles cubiertos de musgos y epífitas. Estos hábitats llenos de robles y aguacates son el hogar del ave más buscada de las Américas, el resplandeciente Quetzal. El hábitat más alto es el páramo. Este hábitat sobre el límite de la vegetación arbórea se encuentra dominado por bambúes entremezclados con zacates y colchones de musgos y otras hierbas. Aquí encontramos al Soterrey del Bambú, a la Chispita Volcanera, al Junco Paramero, al Mirlo Negruzco y a la variedad centroamericana del Gavilán Colirrojo. Intercaladas en todos estos hábitats encontramos zonas acuáticas en forma de riachuelos, ríos, lagos y pantanos. Dependiendo de la elevación y de la precipitación, albergan especies muy importantes. Las quietas aguas de las tierras bajas atraen a los Patos Cantiles, las aguas más rápidas y de mayor elevación albergan a la Garza del Sol, al Mirlo Acuático Plomizo, a la Reinita Guardarivera y al Mosquerito Guardarríos. Las áreas pantanosas de poca elevación contienen a la Garza-Tigre, al Pato Real, a los Rascones y al Jacana. Es muy importante que el visitante conozca sobre las estaciones antes de planear un viaje de observación a Costa Rica. El mejor momento del año para observar aves es desde finales de Marzo hasta la primer semana de Mayo. La observación es más sencilla en esta época porque los vientos alisios del noreste normalmente han disminuido para entonces y las lluvias que estos vientos traen a la Costa Atlántica han cedido. Esto también es válido para los árboles cargados de epífitas del bosque nuboso, donde la observación es difícil incluso sin la complicación del viento. El periodo al final de la temporada seca es un momento excelente para observar las aves migratorias norteamericanas mientras cambian su plumaje para regresar al norte. Otras aves como el Pájaro Campana tienen migraciones que no están sincronizadas con los cambios climáticos de las zonas templadas. Normalmente se encuentran en sus zonas de apareamiento entre Marzo y Junio pero esto varía con cada año y localidad. Setiembre y Octubre son muy hermosos en las tierras bajas del Atlántico. Cuando las lluvias desatan su fuerza en la parte Pacífica de Costa Rica las aves migratorias llegan por oleadas a lo largo de la costa y de tierra adentro. La primer publicación sistemática moderna sobre las aves de Costa Rica fue realizada por Melbourne Carriker en 1910. El listó 713 especies en el país. Desde entonces, muchos otros investigadores han trabajado en Costa Rica, lo que ha expandido la lista en más de cien especies. Estos investigadores incluyen a Charles H. Lankester, Austin Paul Smith, Paul Slud, Alexander Skutch y F. Gary Stiles. Los escritos que más han atraído la atención hacia Costa Rica y sus aves son los de Alexander Skutch. El Dr. Skutch ha escrito sobre las aves de Costa Rica desde los años 30 y continúa haciéndolo desde su finca en el Valle de San Isidro en Costa Rica. Skutch y Stiles resumieron casi 20 años de trabajo en 1989 cuando publicaron su moderna biblia para los observadores de aves en Costa Rica. La Guía de las Aves de Costa Rica escrita por Stiles y Skutch y con ilustraciones de Dana Gardner ha hecho de la observación de aves en Costa Rica una experiencia placentera y satisfactoria. En las primeras páginas de esta guía usted puede encontrar los nombres de todos aquellos pioneros en la investigación y la observación de aves aquí en Costa Rica.
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